| El "Capataz" que no tiene un clásico rival |
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| Escrito por Administrator | |||||||||
| Jueves, 11 de Marzo de 2010 16:08 | |||||||||
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Los jóvenes fijan su odio hacia Olimpo y Aldosivi, con mayor jerarquía a uno u otro según la edad del hincha albinegro. Todos sienten repugnancia hacia Deportivo Roca, pero los viejos hinchas dirán que el clásico naranja no se asemeja a la rivalidad contra Huracán de Comodoro Rivadavia. Pasaron Germinal, Patagones, Independiente de Mendoza, y siempre están latentes los neuquinos de Independiente y Alianza de Cutral Co. Hoy los encuentros entre Cipolletti y Brown de Puerto Madryn sobrepasaron en algunos aspectos el límite de un partido común.
¿Pero cuál es el clásico rival de Cipolletti? El clásico de Olimpo es Villa Mitre, aunque otros nostálgicos señalen a Liniers como auténtico clásico de los aurinegros; Aldosivi centra todo su desprecio en Alvarado; a Huracán le sucede lo mismo con Jorge Newbery, y la CAI no debe pasar desapercibido para el globito comodorense; la lepra mendocina tiene para elegir entre Gimnasia y San Martín de la misma ciudad; y Brown tiene en Deportivo Madryn a su enemigo eterno e indiscutible. ![]() Si bien Deportivo Roca, Independiente de Neuquén y Alianza de Cutral Co tienen aires de grandeza despotricando contra Cipolletti como si fuese su clásico rival, cada cual pone los pies sobre la tierra cuando enfrenta a sus verdaderos clásicos como Argentinos del Norte, Pacífico y Petrolero Argentino de Plaza Huincul respectivamente. También los clubes se menosprecian solos cuando los números revelan que la convocatoria de Roca, Independiente y Alianza, es importante solamente cuando participan en el mismo torneo que Cipolletti. Siguiendo la lógica del clásico de la ciudad, el albinegro encuentra a su rival en San Martín del barrio Don Bosco. Esta afirmación tal vez tenía sentido entre las décadas del ’50 y ’70, pero la trascendencia del Club Cipolletti a nivel nacional hasta el día de hoy sigue llevando demasiada gente del barrio Don Bosco a La Visera para alentar a Cipo, incluso muchos se jactan de ser hinchas de los dos equipos. Hasta el extremo de ir a ver a San Martín e insultar a Cipolletti en la liga local, y alentar al albinegro después en La Visera por el Torneo Argentino. Del mismo modo, demasiados neuquinos cruzan el puente y recorren el país junto al albinegro como para buscar un clásico interprovincial. Basta con ver el embotellamiento desde las vías ferroviarias por Rivadavia y Mengelle hasta el peaje Neuquén – Cipolletti después de cada partido en La Visera para comprobarlo. Si la antipatía se mide por la violencia, se ponderan Roca, Independiente y Alianza, ya que resulta muy difícil que se enfrenten a Cipolletti y no se registren sucesos violentos. Pero esto encasilla por sobre todos los mencionados a Huracán de Comodoro Rivadavia e Independiente Rivadavia de Mendoza, ya que sus hinchadas directamente no viajan a Cipolletti porque saben que es para problemas, y por supuesto tampoco la gente de Cipo comete el desatino de visitar Mendoza o Comodoro Rivadavia. No está escrito en ningún lado, pero hay una reglamentación tácita que indica que cuando Cipolletti se enfrenta contra Independiente de Mendoza o Huracán de Comodoro, no se puede jugar con hinchada visitante. Volviendo a Deportivo Roca, el odio entre cipoleños y roquenses se refleja en el fútbol pero no nace allí, sino políticamente en la década del ’60. Si vamos a la historia, Huracán de Comodoro Rivadavia fue clásico de Cipo antes que los roquenses, ya que empezaron a jugar en los regionales de la década del ’70, cuando Deportivo Roca aún no se había fundado, ni siquiera la Liga Confluencia. Sin embargo, si hoy por hoy hacemos una votación para medir la escala de odio de los hinchas de Cipolletti, Olimpo gana cómodamente. En diversas oportunidades lo hicimos en Cipo Pasión y el primer puesto fue siempre para los bahienses. Y en los clásicos contra Olimpo siempre sobró odio, exagerados deseos de ganar, durísimos duelos de cantos de hinchadas, pero nunca se registraron hechos de violencia. Hechos de violencia en realidad sí se produjeron, se puede herir mucho sin arrojar piedras ni agredir físicamente. En el odio con Olimpo tal vez estén vinculados recuerdos como: “Le pagaste a los jueces / le pagaste a la yuta / te violaste tres pibas / sos un h…” que vociferaban los hinchas aurinegros sabiendo que pegaban directamente al duelo del pueblo cipoleño. Esta actitud se contrapone con la gente a Aldosivi, que aplaudió una salida de Cipolletti en Mar del Plata cuando los jugadores desplegaron una bandera que expresaba: “La impunidad del triple crimen será la condena de Río Negro y la vergüenza nacional”. Volviendo a actitudes que sobrepasan los límites de un partido de fútbol, siempre está el recuerdo de la hinchada de Deportivo Patagones, cuando colgó una nefasta bandera con la inscripción: “Gracias Ruta 147”, justo después del terrible accidente en San Juan que terminó con la vida de dos hinchas de Cipolletti que volvían de ver la final contra San Martín de esa ciudad. Deportivo Patagones fue un clásico de Cipo en la década del ’90 pero hoy prácticamente no existe, y que no se tome como una gastada, la realidad indica que de vez en cuando logra participar en el Torneo Argentino C. Como sucede con Germinal de Rawson y Alianza de Cutral Co que ya ni siquiera logran salir de su liga de origen. Futbolísticamente no se pudieron mantener a la par de Cipolletti. Es que hay clásicos que se ponen de moda, y parecen definitivos pero luego se desvanecen, el ejemplo actual tal vez sea Guillermo Brown de Puerto Madryn. En la Patagonia siempre hay un club que de golpe tiene plata, se destaca, crece, se pone a la par de Cipolletti, lo vence en varias oportunidades, y después vuelve a su nivel histórico. Hoy Brown puede llegar a considerarse un clásico y está en ese club que logre trascender en la historia, o se pierda como le pasó a Patagones y Germinal. La CAI de Comodoro con sus 9 años en el Nacional escapó a esa regla, pero no es un club convocante y mucho menos que tenga una rivalidad especial con Cipolletti. Hizo el trabajo que debieron hacer Germinal, Patagones, y Huracán, y todo indica que dentro de 30 años sí pueda considerarse un club histórico de la Patagonia. Hoy Cipolletti apunta a volver al Nacional, donde ya se encuentran Olimpo, Aldosivi e Independiente de Mendoza, porque es la categoría que se asemeja a la historia del albinegro, a su infraestructura y su convocatoria. Y en estos tres ítems también es la categoría que también le pertenece a los bahienses, marplatenses y mendocinos. En el caso de la Patagonia, históricamente se debatió el liderazgo entre Cipolletti y Huracán, Cipolletti y Germinal, Cipolletti y Patagones, y hoy es Cipolletti y Brown. El albinegro reafirma su mote de Capataz de la Patagonia por su vigencia en lo más alto del fútbol de esta región, que se contrapone a la realidad del resto de sus “clásicos”. Lo cierto es que el hincha de Cipolletti es feliz cuando gana Cipolletti. Y si bien temporalmente puede alegrarse por desgracias ajenas, en 40 años tuvo demasiados clásicos como para advertir que en realidad no tiene ninguno.
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